Cuando uno piensa en Criminalística, seguramente lo primero que se nos viene a la mente es el Estudio de las Armas, teniendo implicancia en que en la mayoría de las Escenas del Hecho encontraremos alguna que se haya utilizado tanto para atacar como para defenderse, y cada una tiene sus distintos efectos dependiendo su naturaleza (Armas Propias o Impropias) como también las generalidades que pueden definir a la Personalidad del Arma siendo únicas para esta misma.

En el caso de las Armas Propias, y sobre todo en el Lugar del Hecho donde se cometió un asesinato, el protagonismo lo tienen las Armas de Fuego, siendo éste un universo aparte que es analizado por la especialidad de Balística Forense y que fue perfeccionada por el argentino Ernesto Belaunde gracias a su aporte con el diseño de un Microscopio Fotocomparador del que ahondaré en otra ocasión, teniendo que distinguir entre tres áreas de estudio dentro de esta ciencia.
